Si no pasais vuestros días encaramados a un olivo esta semana os habréis dado cuenta que en Catalunya se han prohibido las corridas de toros.
Ha sido un momento ideal para ver relucir las contradicciones del ser humano pues nos hemos encontrado con un sector muy amplio de la población en contra de la tauromaquia (como un servidor, que quede claro des del principio) escudados en su amor a los animales y a sus ideas de la izquierda más "supermegaguay".
Todo muy bonito, pero lo que me ha dejado perplejo es el hecho de que a pesar de promulgar ese izquierdismo (expresión muy gastada y disoluta a estas alturas) no ha dudado a apoyar una decisión de un govierno que ha prohibido una expresión popular, polèmica pero popular a base de decretazo sin previa consulta ciudadana. Y esa gente se hace llamar progresista? Después de apoyar una decisión dictatorial?
Sí, adivino lo que me dirán. Es el sufrimiento de un animal lo que está en juego y ahí no podemos ser transigentes. Pienso lo mismo, pero también pienso que por el hecho de que esa prohibición coincida con mi forma de pensar no es motivo para apoyar un acto tan dicatorial.
Estoy de acuerdo con que debe desaparecer esa fiesta, pero no lo estoy para nada con el método seguido por la Generalitat.
Y para relajar los ánimos y calmar rozaduras uno de los mejores cortos de animación del gran amigo de los niños, o al menos de algunos de ellos.
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